La oblada, un espárido no tan conocido.

La oblada, conocida por el nombre científico de oblada melanura (Linnaeus, 1758) pertenece a la familia de los espáridos o sparidae, género oblada, clase actinopterygii, orden perciformes. Solamente existe esta especie dentro del género Oblada al que pertenece.

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Taxonomía de la oblada. Fte. wikipedia licencia creative commons.

Oblada en inglés, Blacktail, Sea bream.

 

Características de la oblada.

Características de la oblada melanura - wikipeces.net
Características de la oblada oblada melanura.

Como el propio título señala,  aunque es una especie conocida por muchos pescadores, por el público en general no lo es tanto como lo pueda ser otros espáridos como son la dorada, el sargo o el dentón.

Es un pez sencillamente identificable por su mancha negra fuertemente marcada y orlada de blanco, que tiene sobre el tronco de la cola, y por sus  ojos grandes, rodeados también de negro.

Esta característica mancha negra le ha valido su nombre, tanto en latín como en las distintas lenguas y dialectos.

Tiene el cuerpo ovalado y comprimido y más alargado de lo habitual en esta familia. La cabeza también es alargada, con una ligera depresión sobre los ojos. La boca es pequeña y oblicua, con la quijada inferior un tanto sobresaliente.

Tiene escamas bastante refulgentes, diluidas en un color pardo y azul en el reverso y plateadas en los costados y en la zona ventral.

Cada costado presenta diez líneas longitudinales de color negro azuladas.

Posee una sola aleta dorsal, la cual es baja y bastante larga. Esta comienza tras la cabeza y llega al pedúnculo caudal. Tiene 11 radios espinosos y 13 ó 14 blandos y la aleta anal tiene 3 radios espinosos y 12 ó 14 blandos.

La aleta caudal es trilobulada y homocerca. Las aletas pectorales son anchas y puntiagudas, como en todos y cada uno de los peces de natación veloz.

 

Dónde habita la oblada.

Hábitat de la oblada - wikipeces.net
Hábitat de la oblada.

La oblada es un espárido de mediano tamaño (puede alcanzar una longitud máxima: 30 cm aunque lo común es que esté entre los 15 y 20 cm) que habitúa a viajar en bancos continuamente tanto en aguas libres, al lado de las costas, como mar adentro.

Muy difundida en los mares y aguas de España, se halla en bajos fondos rocosos o bien areniscos, ricos en flora.

Las costas rocosas son los lugares donde se acercan más habitualmente las obladas, debido a la riqueza de nutrición que ofrecen sus fondos.

Se trata de un pez muy difundido, siendo posible hallar bancos de grandes obladas que viven en estrecho contacto con el fondo, e incluso en las grutas.

Los mayores ejemplares viven a más distancia de la costa, aunque siempre y en todo momento cerca de ella. De forma frecuente se acercan hasta ésta, singularmente a lo largo de las marejadas y después de ellas.

La oblada vive en bancos bastante abundantes, que se desplazan de forma continua y tienden a acercarse hasta tierra cuando hay temporal o por la noche.

Cardumen de obladas - wikipeces.net
Cardumen de obladas.

La oblada no es por sí un pez desconfiado y, a inicios de verano cuando todavía no ha sido molestada por las embarcaciones que atraviesan las aguas, se deja acercar de manera fácil.

Si se ahuyenta, el banco se desperdigada y los ejemplares se refugian en las grutas, de donde es difícil sacarlos.

A lo largo de la estación templada, los bancos de obladas melanuras se trasladan a menudo entre las riberas y el mar adentro.

 

Alimentación de la oblada melanura.

La oblada es omnívora, puesto que aparte de los cebos naturales como las quisquillas y gusanos de mar, pica bravamente otros como la masilla de pan. Es exactamente con éste señuelo o bien sencillamente con pan, con lo que se realizan un mayor número de presas.

Se alimenta en bancos, preferiblemente a medias aguas o bien en superficie, y en ocasiones puede llegar a capturar los insectos que vuelan sobre la superficie del agua.

 

Dónde y cómo se reproduce.

La reproducción de la oblada tiene lugar en el mes de abril y mayo y a lo largo de este periodo es complicado pescarla puesto que apenas se alimenta.

Continúa en aguas profundas mientras no alcanza cierto tamaño, formando parte junto los raspallones y las castañuelas de las especies que bullen por los puertos y que, metódicamente, limpia los anzuelos sin exponerse a ser capturada, adentrándose posteriormente en el mar.

 

Mejores técnicas de pesca y aparejos ideales para la pesca de la oblada.

Los sistemas de pesca más corrientes para atraparla son, la pesca con caña con o sin carrete, las nasas, el volantín, el curricán ligero de superficie y la pesca con boyas.

Señalar que la defensa de esta espárido jamás es prolongadísima ni muy violenta, debido a su tamaño, aunque resulta conveniente sacarla lo más pronto posible para no ahuyentar el resto del cardumen.

 

Mejores horas del día para pescar.

Las mejores horas son siempre y en toda circunstancia las de la mañana temprano, las del ocaso y las de la noche.

 

Anzuelos y sedales ideales.

Salvo para la nasa, para cualquier otros géneros de pesca debemos recordar que la oblada tiene una boca bastante pequeña con relación al tamaño de su cuerpo, si bien dotada de pequeños dientes puntiagudos y, además de esto, que este pez una vez clavado lucha denodadamente por escapar.

Por consiguiente, se requieren anzuelos pequeños y fuertes del n° 8 al n° 12 y sedales de un grosor no inferior al 0,20 de hilo transparente o bien tornasolado, para que sean poco perceptibles en el agua y no alarmen al pez.

 

La pesca con caña.

La pesca de la oblada con caña da geniales resultados cuando las condiciones meteorológicas acompañan, es decir, en los meses calurosos con viento de mar siroco o bien solano y aguas no muy impolutas.

Los mejores días son aquellos en los que hay viento lebeche, garbino o viento que sopla del suroeste en los meses invernales, con viento de tierra y mar movida.

Para la pesca con caña se usa cebado o bien engodo, es decir el progresivo lanzamiento de pastas que se disuelven en el agua, amasadas con salmuera y con queso, lo que atrae al pez sin saciarlo y el empleo de cebos naturales como la gusana de mar, o bien compuestos por masillas de pan o bien miga mezclada con sardinas machacadas, salmuera o bien queso rallado.

Entre los cebos que pueden ofrecerse a la oblada se hallan la gusana de mar, la sepia desollada, la masilla fabricada con pan, sardinas machacadas y quedo rayado.

Para una eficiente acción de pesca es preciso sostener el banco en el sitio de pesca a través del macizado.

Pescando desde la ribera, desde las escolleras, o bien desde los muelles de los puertos, se puede emplear tanto la caña de sedal fijo como la de lanzado, conforme que el banco de obladas esté próximo.

 

Caña de sedal fijo.

La pesca de la oblada - wikipeces.net
La pesca de la oblada.

Para pescar con caña de sedal fijo se precisa una caña bastante larga, de 7 metros por lo menos y resistente al viento.

El hilo del cuerpo de línea será del 0.25 y los bajos de línea del 0.20.

El flotador será de tipo pera o bien esférico, más bien grueso, ya que el plomeado que pongamos tendrá que ser graduable. El plomeado no va a poder ser ligerísimo al tener que vencer la resistencia del viento y hacer calar el cebo velozmente.

También pueden emplearse dos anzuelos, aunque el beneficio es relativo, puesto que la oblada comienza a comer por el inferior y después desconfiará del anzuelo descubierto. Además de esto, cuando hace mucho viento es fácil que el sedal se enrede o bien se enganche en las rocas.

Por todo ello, resulta conveniente tener al alcance de la mano múltiples bajos de línea, ya preparados, a fin de poder mudarlos, y tener el corcho en el cuerpo de línea y no en el bajo de línea, con lo que jamás superará el metro de longitud.

 

Caña de lanzado con carrete.

Señuelo artificial para la oblada - wikipeces.net
Señuelo artificial para la oblada.

Si el banco está lejos de tierra, es de enorme utilidad la caña de lanzado con carrete y flotador bien plomeado.  El bajo de línea va a ser igual que el precedente y se intentará no pescar allá donde haya caído el flotador, cuya zambullida ahuyenta al pez.

Hay que actuar de modo qua el flotador y en consecuencia el cebo sea alejado por la corriente.

La oblada no pica jamás exactamente de la misma manera. Puede morder con solidez y en tal caso el clavado debe ser inmediato, o bien con suavidad y entonces hay que dejarle un tanto de sedal y clavar cuando el corcho sea arrastrado, si se pesca con caña de lanzado, o cuando se sumerge, si se pesca con caña de sedal fijo.

 

La pesca con volantín.

No es moco de pavo atrapar obladas con el volantín, puesto que este se utiliza generalmente para la pesca de fondo en aguas poco frecuentadas por las obladas. No obstante, son posibles ciertas capturas si se tiene la fortuna de localizar un banco y se usa un volantín ligero, con hijuelas de hilo delgado y anzuelos pequeños, apropiados para las remas y los jureles.

Por ser la oblada, eminentemente un pez de superficie, se puede apresar desde una barca con caña de lanzado y flotador plomeado, de igual modo que se pesca desde las rocas.

O bien y es el sistema que da mejores resultados, ensartando por la cola una quisquilla viva y con la barca anclada, filando en la comente diez metros de hilo.

Los dos géneros de pesca se realizan por la noche y con mar en calma.

En ocasiones es posible identificar la presencia del banco por el estruendos que genera en el agua.

 

La pesca con boyas libres.

Es un sistema bastante interesante, que se puede practicar con cualquier clase de barca, aunque se requiere un profundo conocimiento de las corrientes y de las costumbres del banco de obladas.

Determinadas las zonas que la presa acostumbra a frecuentar, se echan al agua los corchos o bien boyas, consistentes en grandes corchos o bien flotadores de plástico, del tamaño de los utilizados para las redes.

De estos colgaran dos sedales de 20 centímetros de longitud como máximo, del 0,20 de grosor, con anzuelos torcidos, más bien pequeños  del n°10 y cebados con masilla o bien miga de pan.

Los corchos se echan de forma que formen una suerte de herradura en torno a la barca. Por lo que es conveniente distanciarse un tanto y vigilarlos. En el momento en que un flotador comienza a bailar y semeja tender a zambullirse. éste señalará que la oblada ha picado y se ha clavado por sí sola y que puede ser capturada con el salabre.

Los corchos se calan a lo largo de las primeras horas de la mañana, o bien de la noche. Pueden picar, además de esto, lisas y salpas.

 

Pesca al curricán.

Esta claro que el protagonista conoce esta especie y
la mejor forma lograr el máximo de capturas.
 

La pesca de la oblada al curricán en general se realiza con los sistemas habituados para los peces de superficie. Usando una embarcación pequeña, con el motor a velocidad moderada, se recorrerán los recorridos de mar cercanos a la costa, prefiriendo fondos rocosos y praderas de posidonias.

Se tienden al mar, a cada lado de la embarcación, dos líneas en general montadas en cañas de lanzado con carrete. El bajo de línea de estos curricanes debe ser de nailon no superior al  nº 0,20, al paso que el reclamo artificial puede ser una cuchara de color plateado o una pluma blanca.

Los mejores resultados se consiguen con las plumas. Asimismo da buenos resultados el hilo de plástico, blanco o bien colorado.
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Para las plumas, si son de marabú o bien de pollo, basta cubrir un anzuelo de mar estañado, del n° 6, con un buen mechón de unos 3 o 4 cm., al tiempo que si se emplean las de gaviota se acostumbra a utilizar una sola pluma.

Para la pesca de obladas al curricán se acostumbra a extender sobre la superficie del mar un número notable de sedales, a fin de acrecentar las posibilidades de picada.

Los curricanes se fijan a la línea madre, a intervalos regulares.

Los curricanes se unen a la línea madre a través de un flexible mediador, cuya función es amortiguar el tirón de los peces más fornidos.

Todos y cada uno de los utensilios de curricán normalmente están enrollados en corchos apropiados y se devanan en el instante de tenderlos al mar.

La pluma es el mejor cebo para la pesca de la oblada al curricán. Son geniales las plumas de gaviota y de marabú, aunquese puede emplear de manera eficaz la pluma de pollo e inclusive un pedazo de cable eléctrico.

Los cebos tienen que actuar a una distancia de unos treinta metros a popa de la embarcación, todo ello para localizar el banco de peces.

Naturalmente, la espera puede alargarte, en ocasiones, un buen tiempo.

Hay más posibilidades cuando se cala mayor número de curricanes, normalmente de dieciséis a veinte, cubriendo una ancha faja de sesenta a setenta metros.

 

Divergentes.

Tender en el mar tal cantidad de curricanes resulta complicado, y totalmente imposible con proseguirlo con el tradicional procedimiento de las cañas, con lo que hace falla recurrir al empleo de utensilios singulares llamados divergentes. Estos dejan arrastrar diferentes cebos con una admisible capacidad de maniobra.

Los divergentes se fundamentan en el principio físico de la cometa.

En el caso de la pesca, el sitio del aire lo ocupa el agua. Los utensilios flotan y tienden a separarse de la embarcación apenas ésta se pone en marcha, dejando de esta forma sostener tensos los sesenta metros de robusto nailon que los unen entre sí.

Esta línea, que ordinariamente recibe el nombre de tirante, es la espina dorsal de todo el utensilio, puesto que aparte de unir los dos divergentes, deja mantener los distintos curricanes.

En el tirante se fijan tantas campanillas como curricanes, distantes entre si unos 4 metros, para eludir que los curricanes se enmarañen entre ellos. Estos se enganchan a las campanillas tras haberlos calado en el mar, desarrollándolos de los plegadores de corcho.

Para calar todo el conjunto es preciso proceder por orden, se pone en marcha la embarcación, con dirección incesante y velocidad mínima. Se engancha del primer divergentes al tirante y te cala en el agua. Éste tenderá en seguida a separarse, ejercitando una cierta tracción sobre el tirante que, enrollado a un robusto plegador de corcho, se suelta gradualmente.

Pronto aparece la primera campanilla, a la que se fija el curricán previamente desplegado en el agua.

Siempre y en todo momento cediendo línea, se liberan todas las campanillas conforme se distancia el divergente, hasta el momento en que, llegados al final del tirante, se tiene todo el utensilio de una banda en el agua.

Si hay corrientes de superficie debe tenderse, primeramente, el conjunto de utensilios de la banda descargada de la embarcación, es decir, si la corriente es por levante deben calarse los curricanes hacia poniente, y viceversa. Aunque lo mejor es enfrentar la corriente a lo largo del tiempo preciso para tender los curricanes.

Se anuda entonces el otro divergente para lograr la mitad precisa del tirante, donde se halla una robusta campanilla, la que deja engancharlo a un bastón fijado al escálamo.

Cuando los dos divergentes se hallan equidistantes de la embarcación por las dos bandas, se puede dar inicio a la acción de pesca.

La embarcación debe navegar a unos 3 o bien 4 nudos, mientras que los curricanes labran el mar en una enorme extensión.

Cuando pica el primer pez se ve como el primer tirante, que en un instante ya antes estaba liso y también inerte, se torna vivo y vibrante, sacudido por el curricán que lleva el pez, cuya resistencia en el agua estira el tirante haciendo espigar.

Entonces hay que maniobrar de manera que el curricán que lleva enganchado el pez llegue a la popa de la barca, cediendo después el tirante al timonel y cobrando el pez.

El tamaño de las obladas no pone en riesgo la ruptura de los curricanes, aunque en ocasiones, en especial en los bajíos distantes de la costa, se hallan algunas que ponen a dura prueba el aparejo.

Por lo tanto, es preciso recurrir a un sistema que amortigüe los tirones toda vez que una oblada de buen tamaño quede enganchada.

Ello se logra al interponer, entre el tirante y los diferentes curricanes, un fuerte flexible de unos 30 cm que, al extenderse anula las primeras sacudidas. Por su parte, éste va protegido por un pedazo de nailon de unos 60 centímetros, ligado a los 2 cabos del flexible a fin de limitar su extensión. Esto se hace asimismo para prevenir los tirones de presas de mayor tamaño.

 

Condiciones del agua.

Habíamos dicho ya antes que pescar las obladas al curricán y esto es útil tanto para el sistema simple y tradicional como cuando se emplean divergentes, se precisan condiciones ambientales apropiadas.

Los primordiales factores son el viento y el estado de las aguas.

Con lo que se refiere al estado de las aguas, indudablemente es importune que sean límpidas, en caso contrario, las obladas que se encontrasen a poca distancia, o bien bajo nuestros reclamos, tendrían escasas probabilidades de verlos.

Además de esto, está difundida la opinión de que con aguas muy turbias los bancos de obladas tienden a descender hacia el fondo, donde pueden hallar comestible removido por la marejada.

Es oportuno, en consecuencia, buscar aquellas zonas cuyo fondo rocoso ha limitado la presencia de partículas de tierra en suspensión, a fin de tener aguas oscuras que todavía dejen realizar ciertas capturas.

Entre otros factores determinantes tenemos el viento, que con su acción en la superficie hace que los cebos adquieran el aspecto de verdaderos pececillos.

El mejor instante del día para realizar la pesca es el alba, puesto que, en especial en la época veraniega, de madrugada y al salir el sol se levanta de tierra una brisa ideal, tramontana, gregal o bien un ligero levante. Asimismo el crepúsculo vespertino da rebosantes capturas de obladas.

Por último un recurso bastante útil, una vez determinada la presencia del banco de obladas, es el de señalarlo a través de una boya con una bandera.

 

 

La oblada, un espárido no tan conocido.
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