El pez lucio, un depredador querido por pescadores no tan perjudicial como se piensa

El pez lucio conocido por el nombre de Lucio Europeo y por el nombre científico de Esox lucius. Familia de los esócidos (Esocidae).

Taxonomía del Lucio europeo - wikipeces.net
Taxonomía del Lucio europeo.

Pez lucio en inglés; northern pike.

 

Características y morfología del pez lucio.

Un ejemplar de lucio con su librea habitual - wikipeces.net
Un ejemplar de lucio con su librea habitual.

El lucio tiene un cuerpo estrecho y poco comprimido. La aleta dorsal situada está muy atrás. De cabeza alargada presenta una boca muy característica con forma pico pato. La quijada inferior es sobresaliente.

La boca tiene números dientes afilados y una gran boca en las que destacan sus dos quijadas. La coloración del lucio viene en función del hábitat dónde se desarrolla y  a la temperatura y factores externos. Esta coloración fluctúa entre el pardusco y el verdoso.

Posee entre 110 y 130 pequeñas escamas a lo largo de la línea lateral.

Los flancos o costados de esta especie son más claros que su zona dorsal y presenta en los cuales son más oscuros.

La zona ventral es de color blanquecino o bien amarillento. Los lucios con una edad comprendida entre el año y el año y medio más o menos y que tienen su entorno en ríos ricos en flora, acostumbran a ser de color verde claro.

Estos animales son conocidos como Lucios de yerba.

 

Tamaño del Esox lucius.

En su etapa adulta el lucio macho puede llegar a lograr más o menos los 100 centímetros y las hembras más o menos los 150 cm.

 

Dónde vive.

Hábitat mundial del esox lucius - wikipeces.net
Hábitat mundial del esox lucius.

El lucio es una especie cuyo hábitat y ambientes ideales son las cuencas fluviales templadas de Europa, (desde los paises Bálticos hasta el Reino Unido) Asia y América del Norte. Es posible encontrarlo tanto en ríos como en estanques y lagos.

Puedo llegar a habitar entornos con agua salobre como ocurre en la zona del Báltico. En el mar prefiere las costas rocosas o áreas de algas marinas pardas.

A esta especie se la puede considerar como sedentaria. Prefiere las zonas que carezcan de corriente fuerte y bien oxigenado.

Los fondos preferidos son los guijarros ricos en flora subacuática.

Es una especie qué no consigue sus presas persiguiéndolas, sino se queda próximo a la superficie a la espera de que su presa pase, instante en el que aprovecha para atacarla a través de movimientos veloces y fulminantes.

La reproducción de esta tiene lugar en los meses de febrero a mayo.

Este periodo puede cambiar en función de las temperaturas que haya en una zona determinada.

 

Dónde es más probable ver lucios.

Esox lucius moviéndoe entre hierbas acuáticas - wikipeces.net
Esox lucius moviéndoe entre hierbas acuáticas.

Las posibilidades de supervivencia del lucio son grandes en multitud de ambientes y en casi todas las aguas dulces pueden servirle de albergue. El lucio es conocido universalmente como el pez más fiero.

Poco sensible a la escasez de oxígeno y a la pureza del agua, aunque hay elementos propios de este pez que determinan que elija unos entornos u otros.

Al pez lucio no le agrada las corrientes ni las aguas demasiado frías, lo que le ubica de manera automática en biotopos bien definidos.

Los grandes lagos, los lagos menores y embalses, los ríos de corriente moderada, los terrenos anegadizos, los canales y los estanques donde haya agua limpia es su hábitat predilecto.

Las riberas y los fondos ricos en flora, forman un hábitat apropiado para el lucio, tanto en los lagos como en los ríos.

Donde la roca se incorpora a las yerbas se crea otro entorno ideal para la aclimatación de este depredador.

Las grandes extensiones de plantas acuáticas, sobre fondos lodosos forman asimismo un amplio terreno de caza para el lucio.

Todos y cada uno de los obstáculos naturales, como las rocas y leños de árboles caídos, son los lugares preferidos por este pez, que vive de celadas y pillaje.

El medioambiente del lucio se prolonga desde los canales a las aguas sucias fluviales, desde los lagos hasta los recodos de los rios donde la corriente se mitiga, y desde los estanques hasta los embalses.

La supervivencia de este depredador está condicionada por la presencia de otros animales de los que se nutre, puesto que sus demandas nutritivas, si bien no están a la altura de su fama, son notables.

 

Cómo se alimenta el lucio.

Si eres aficionado a la pesca de lucios deberías ver este video.

Se trata de un pez predador, carnívoro por antonomasia, que se presenta como un ejemplo de voracidad y ferocidad. El lucio, junto al black bass y el pez gato, suponen los predadores principales de los ríos españoles al menos.

Es obvio que su alimentación está constituida por otras especies, aunque la fama de destructor y de perjudicial para sus hábitats  y que se le atribuye es completamente falsa.

El lucio no es una criatura hecha para correr. Su estructura física señala que es capaz de arranques muy, muy veloces, pero no de realizar largos desplazamientos.

En consecuencia, su ataque contra otras especies se restringe, en la mayoría de los casos, a dirigirse hacia los que se hallan cercanos y no pueden escapar sencillamente a sus fauces.

De este modo, puesto que, se trata de una especie no tan dañina, y puesto que ataca preferiblemente a los individuos enfermos o bien ineficientes, termina realizando una precisa selección natural.

En la dieta del predador entran asimismo otras muchas criaturas que encuentra en las aguas o bien en su superficie, como son las ranas, las ratas de agua e inclusive los pequeños pájaros que se posan sobre la superficie.

Estudios efectuados por piscicultores y biólogos, han probado que un lucio de medianas proporciones emplea prácticamente 3 días para digerir un escardillo de poco más de un hectogramo. Por lo tanto, todavía sin quitarle una cierta ferocidad, no puede acusarse seguramente al lucio de despoblar las aguas.

Cuando el lucio se sitúa en posición de caza, se pone con la cabeza más alta que la cola. Al contrario, cuando descansa ubica la cola más alta que la cabeza. El resto de especies saben distinguir estas posturas del predador lo que muchas veces les hace anticiparse a un ataque.

 

Reproducción.

Parte frontal de un lucius - wikipeces.net
Parte frontal de un lucius.

La reproducción del lucio es de tipo poliándrico, o sea, los huevos de una sola hembra son fecundados por abundantes machos.

El periodo de reproducción fluctúa entre un par de meses, (marzo y abril) aunque está ligado en parte a factores ambientales y térmicos.

La temperatura más conveniente fluctúa entre nueve y 11º C.

Los huevos son de color colorado verdoso, que pueden llegar hasta el rosa y alcanzan unos 3 milímetros de diámetro.

El desove es más bien abundante, en tanto que una hembra puede poner de 30.000 a 50.000 huevos por kilo de peso.

Son depositados en zonas bajas, en lugares elegidos cuidadosamente a fin de que, al caer sobre el fondo, se hallen en un entorno conveniente o bien puedan adherirse a la flora sumergida.

La incubación dura de entre once-trece días a la temperatura de 11° C.

Cuando nacen, las larvas miden en torno a ocho m.m, adheriéndose a las plantas, continuando sin alimentarse hasta lograr los dos cm.

En este punto comienzan a alimentarse e inclusive pueden devorarse entre ellas. El desarrollo es más bien veloz debido a la relativa sencillez de alimentación de este pez.

 

Psicología del lucio, su comportamiento.

Cabeza de un esox lucio - wikipeces.net
Cabeza de un lucio esox lucius.

Por su naturaleza de predador, el lucio no agrada de la compañía de otros peces. Es un solitario que desconfía aun de sus semejantes.

Por esta razón, desde sus primeros días elige un sitio donde absolutamente nadie pueda incordiarlo y del que se transforma en el rey.

A lo largo de su vida, hasta el momento en que el incremento de tamaño lo fuerza a desplazarse a otro sitio, continúa leal a la zona escogida.

Ordinariamente prefiere emboscarse en las zonas ricas en flora, cerca de las irregularidades de las riberas y de las desembocaduras de los riachuelos o bien de los ríos que afluyen a los lagos, lugares en los que un joven lucio europeo esox  sabe hallar los alevines que forman su comida habitual.

Es un perfecto nadador, como puede comprobarse por su estructura física, no siendo propenso a largos desplazamientos.

De naturaleza fiera, perezosa, y cazador al acecho.

Sus posturas son características. El pez se pone con la cabeza más alta que la cola, en dirección oblicua cara arriba, concentrándose para el ataque.

Cuando la presa pasa por su radio de acción, se lanza hacia ella con las fauces abiertas completamente, deslizándose de forma rápida y siempre y en todo momento en línea recta. Si no consigue atraparla en la primera acometida, la persigue rápidamente hasta cogerla.

Si la víctima se le distancia, renuncia y se para, volviendo después a su sitio de espera.

Conforme crece, el europeo esox lucius se desplaza hacia una profundidad mayor.

Solo cuando su tamaño alcanza dimensiones notables se dirige aún más hacia el fondo, apartándose de vez en cuando de las riberas que lo vieron nacer y volviéndose, si cabe, todavía más solitario.

El tiempo influye sobre su actividad de una forma sensible. De hecho el lucio se resiente de la temperatura y de la presión atmosférica considerablemente más de lo que pueda suponerse.

En primavera, al principio de la nueva estación, las horas en que desarrolla mayor actividad van desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde, cuando el aire se calienta y las capas superficiales del agua acusan la acción solar.

En verano a la inversa, es a lo largo de la mañana o bien a última hora de la tarde cuando se registra alguna actividad por la parte de este pez, que se dedica al ocio en las horas más calurosas.

El otoño y el invierno son en España las mejores estaciones para el lucio, que acostumbra a realizar algún desplazamiento mayor, trasladándose en ocasiones. Hasta febrero se mueve continuamente, para descender después a mayores profundidades, una vez pasada su actividad de reproducción.

 

La pesca del lucio.

Un lucio recien capturado. - wikipeces.net
Un lucio recien capturado.

Esta especia es ideal para la pesca deportiva y así lo entienden muchos aficionados a este hobby. Existen diferentes técnicas para capturar el pez lucio de las que se puede hacer una clasificación precisa por los utensilios empleados y por el cebo ofrecido al predador.

La primera modalidad a estimar es la pesca al lanzado que usa, ordinariamente, reclamos artificiales.

 

Tipos de lanzado.

Por norma general se practica el lanzado ligero. El lanzado medio y el semipesado se hacen precisos, en ocasiones, a raíz del tamaño de las presas que se pretende atrapar y del género de aguas que se están explorando.

Se considera lanzado ligero el que emplea cañas de potencia oscilante entre cuatrocientos y novecientos gramos, dotadas de carrete con nilón de sección 0,20 – 0,26 mm., y cebos de entre cinco y nueve gramos.

El lanzado medio es el que se ejecuta con cañas cuya potencia fluctúa entre setecientos y mil doscientos gramos, con carrete cargado de un nilón de 0,24-0,30 mm., de sección, al tiempo que el peso de los cebos artificiales cambia de siete a once gramos.

El lanzado semipesado se practica con cañas de una potencia de entre novecientos y mil quinientos gramos, con un carrete que lleva un nilón de 0,28-0,35 mm. de espesor, y cebos artificiales de nueve a quince gramos.

Pueden usarse asimismo útiles más robustos, pero con las peculiaridades del lanzado semipesado se consigue una enorme seguridad aun para pescar ejemplares de notable tamaño.

Se debe aprender a distinguir los ejemplares que hay y las posibilidades de atraparlos para decidir la elección precisa del material a usar.

Solo una caña de recomendable potencia, con un nilón del justo espesor, proporcionados los dos al peso del cebo, dejan ejecutar lances largos y precisos, y explorar con perfección extensas zonas de agua.

 

Pesca con embarcación.

Una barca deja acercarse a riberas de rebosante flora y también inspeccionar zonas considerablemente más vastas con lances que pueden realizarse en direcciones paralelas o bien perpendiculares.

Siempre y en toda circunstancia con la ayuda de una embarcación, se puede intentar hacer actuar el cebo sobre los fondos más profundos, lejos de la ribera, donde puedan estar emboscados los ejemplares de mayor tamaño.

Es preciso dominar la técnica del lanzado, en tanto que se va a actuar en las situaciones más dispares, tanto si se pesca desde la ribera como desde en el agua.

 

Los Cebos ideales.

Peces artificiales con los que también se puede pescar lucios
Peces artificiales con los que también se puede pescar lucios.

Los cebos artificiales son las cucharas en sus distintas formas.

Comencemos por examinar las cucharas giratorias y sus requisitos. La manera de la paleta sirve para distinguir la clase, si es corta y redonda tiene por nombre “de insecto”, por el hecho de que a lo largo de la rotación imita las vibraciones y pulsaciones de un insecto caído al agua.

Esta paleta vira con movimientos extensos y mariposeantes a lo largo de la recuperación y es mínimamente atrayente para el lucio.

Hay en cambio cucharas cuya paleta es angosta y alargada y que se llaman “de pececillo” pues su rotación imita el perfil y el movimiento de un pez. Estas son, las mejores para el lucio, independientemente de su color y dimensiones.

Hace falta decir que el tamaño de la cuchara tiene relativa importancia para determinar que la picada sea de un ejemplar grande o bien de uno pequeño.

La capacidad de la boca del lucio es notable, y los pequeños lucios tienen asimismo tendencias a agredir con grandes mordiscos debido a un instinto de caza activo. Los de grandes dimensiones admiten con gusto un pequeño cebo que les asemeja a una presa simple.

La cuchara giratoria debe tener la capacitad de virar de manera perfecta en cualquier agua y a cualquier velocidad de recuperación.

Sus dimensiones pueden cambiar de 4 a 6 centímetros. Los colores son tema de discusión entre los pescadores más expertos. Cada uno de ellos confía, conforme su experiencia, en un tipo de coloración o bien de ornamento de la paleta, por lo que nos ajustaremos a las reglas generales que prevén un color plateado mate para las aguas impolutas, plateado refulgente para las turbias, y dorado para las trasparentes.

Los ornamentos se escogerán tras adquirir gran experiencia de la zona donde pretendamos pescar.

El pez lucio esox  muerde el reclamo artificial con ferocidad, con la boca abierta completamente. Apenas advierte la naturaleza del mordisco, rechaza la cuchara, que no conseguirá hacer presa salvo que el áncora supere la anchura de la paleta misma.

El pescador siempre y en todo momento debe cuidar este detalle y abandonar los reclamos artificiales inapropiados.

La acción de pesca debe amoldarse al género de fondo. Se debe dejar que el cebo se hunda lo más posible y también empezar después la recuperación para que lo vuelve a levantar desde el fondo.

El pescador debe por esta razón tomar en consideración en frente de qué tipo de entorno se encuentra y no limitarse a hacer correr la cuchara en línea recta.

Es conveniente trabajar con reducciones y aceleraciones a fin de administrar una marcha irregular al cebo tanto en el plano horizontal como en el vertical. Las alteraciones
de altura, más que las de dirección, tienen poder de atracción sobre el lucio.

Apenas se logra cobrar un lucio, resulta conveniente ponerlo en seco, cualquiera que sea el sitio donde se pesca, para eludir que con sus últimas contorsiones recupere la libertad.

La operación de soltarlo del anzuelo debe efectuarse con atención. Singularmente si el lucio se ha enganchado de forma profunda en la garganta, hay que llevar cuidado al quitarle el anzuelo puesto que puede generar serias heridas.

 

Las cucharas.

Tipo de cucharas entre muchos modelos con los que podemos pescar esta especie.
Tipo de cucharas entre muchos modelos con los que podemos pescar esta especie.

Las cucharas ondeantes son las más capaces para este pez, en tanto que imitan mucho mejor a un pececillo herido o bien cansado y tienen capacidad autónoma de ondeamiento y de alteración de planos de marcha.

Deben emplearse preferiblemente las de paleta pesada, sin plomeo suplementario, pues dejan ejecutar buenos lanzamientos sin acrecentar las posibilidades de enganche en las yerbas y en los obstáculos del fondo.

Con las cucharas ondeantes se puede recobrar muy poco a poco sin que por esta razón el reclamo pierda su poder de atracción, como sucede en cambio con las cucharas giratorias, que precisan un mínimo de velocidad.

El lucio, desde su situación de acecho, percibe las vibraciones producidas por el avance del reclamo poniéndose en guardia.

Apenas el cebo entra en su campo visual, el esócido cree encontrarse en frente de un pececillo que se agita convulsivamente como tratando de huir, y se resuelve a atacarlo.

Que a ello lo impulse el deseo de alimentarse o bien el de matar es una cosa que no está claro. Queda en cualquier caso el hecho de que el ataque se comprueba con extrema resolución.

En ocasiones, es la coloración la que ejercita un atrayente, si la paleta lleva los tonos de los animales que se hallan por norma general en esos lugares.

Los reclamos ondeantes acostumbran a ser de color plateado, dorado, y cobre o bien colorado. El color colorado está presente en prácticamente todos y, alguna vez, en los flecos que cubren la ancorita, adorna la parte terminal de la cuchara.

Con esta clase de reclamo, este hobby difiere de forma notable de la que se efectúa con cuchara giratoria.

De hecho, justo después del lanzamiento, si el fondo lo deja, es recomendable que la cuchara se hunda completamente, arrastrándola levemente con el simple movimiento de la puntera de la caña.

De esta forma se consigue que descienda ondeando, con revoloteos laterales atrayentes para el lucio que pueda encontrarse en aquella zona.

Después se comienza la recuperación a una cierta velocidad, la suficiente para poner el cebo fuera del alcance de ocasionales obstáculos del fondo.

Esta acción no debe hacerse monótona, en caso contrario, el poder de atracción de la cuchara se reduce.

Se debe trabajar con interrupciones en la recuperación, levantando y volviendo a bajar la caña

Se entenderá el porqué de esta acción pensando en el comportamiento de un pez herido.

Efectivamente, el lucio pez no siempre y en todo momento ataca a una presa movido por el apetito, sino puede pensarse que, en la mayor parte de los casos, no se mueve por necesidades nutritivas.

El esócido es un pez que tiene facultades psíquicas limitadas, estando sujeto a impulsos de ira irracional que manifiestan su instinto de matar.

Frecuentemente, lucios que habían rechazado el cebo constituido por un pececillo vivo al alcance de la boca, se han lanzado con ímpetu sobre una cuchara que cruzaba por su radio de acción.

Otras veces, en el estómago de los lucios capturados con cebos artificiales, se han encontrado peces enteros no atacados aún por los jugos digestibles.

Todo ello manifiesta que la reacción producida por la ira equivale cuando menos a la de las necesidades alimentarias.

El poder excitante de un cebo es, por ende, esencial, y la acción del pescador debe tener este factor en cuenta.

Si no es el apetito la que pierde al lucio, puede ser el deseo de quitar a un intruso que reta su fuerza. En esto reside, en una gran parte, el éxito de la cuchara ondeante, con la que es más simple conseguir alteraciones de altura que con la cuchase giratoria.

 

Otros reclamos artificiales.

Señuelos ideales para la pesca del lucio
Señuelos ideales para la pesca del lucio.

Entre los cebos artificiales que se emplean para la pesca del lucio al lanzado, debemos tener presentes los peces artificiales.

Se trata de imitaciones de diversa coloración, constituidos por un cuerpo fabricado con materiales múltiples, desde el plástico a la fibra de vidrio, que imita la manera de un pez.

Ciertas imitaciones entran en el campo de la fantasía, puesto que peces como los que representan no existen en la naturaleza, aunque para el lucio esto no cuenta mucho.

El poder atrayente de estos falsos peces está en su modo de avanzar cuando son arrastrados por el sedal a lo largo de la recuperación. Imitan, en forma aproximada, el movimiento de un pez que duda entre huir hacia el fondo o bien hacia la superficie.

Estos cebos están ordinariamente armados de un doble sistema de clavado con una ancorita terminal articulada.

Ciertamente, el lucio acostumbra a agredir al reclamo de costado y que por detrás, y las dimensiones del pececillo artificial podrían impedir que se consiguiera el clavado.

El peso del cebo puede deberse a su estructura, o a un plomeo auxiliar. La mayor parte de las veces, ya se trate de cebos articulados o bien de cebos recios, es el material mismo del pececillo artificial el que da el peso preciso.

Entre las peculiaridades de estos pececillos artificiales se halla una paleta de plástico o bien de metal, puesta sobre el morro o bien bajo la cabeza, que, actuando como un auténtico timón de profundidad, deja mudar la dirección del cebo en sentido vertical.

Cuanto más se incline hacia abajo la paleta, y más cerca de la superficie se encuentre mejor va a trabajar el cebo, suponiendo que la velocidad sea incesante.

La principal ventaja del pececillo artificial dotado de este recurso técnico, es la de permitir la recuperación y la acción de pesca, explorando las yerbas sumergidas a un nivel incesante, donde una cuchara normal indudablemente se engancharía.

Además de esto, este cebo puede ser maniobrado con comodidad tanto a través de cambios de velocidad como con inclinaciones de la caña, siendo por esta razón muy manejable.

Agreguemos que su poder de atracción no es inferior al de los diferentes reclamos artificiales, y por esta razón, se entiende el por qué estos peces tienen tanta aceptación, entre los pescadores.

Asimismo su aspecto atractivo contribuye a despertar la curiosidad del pescador.

Todos y cada uno de los cebos artificiales, cucharas y peces simulados, han de ser atados de forma directa al sedal que sale del carrete, esto es a la línea madre, sin hijuelas de línea medias.

El lucio tiene dientes cortantes y sabe emplearlos. El nilón, aunque sea resistente, es cortado por la acción de defensa del lucio.

Ciertos cebos artificiales, singularmente los de tipo ondeante, se anudan al sedal a través de un pedazo de hilo de acero para impedir que el lucio con sus robustos dientes corte el nilón y consiga escaparse.

Muchos pescadores refuerzan el hilo montando antes del reclamo un bajo de línea de hilo trenzado de acero inoxidable que se halla ordinariamente en los comercios especializados.

Es un sistema realmente útil, recomendable especialmente cuando la pesca se practique en sitios donde resulte posible localizar grandes ejemplares.

Si no se quiere emplear el hilo o bien la trenza de acero, debe recurrirse al duplicado del nilón en la parte final del sedal, efectuando una suerte de trenzas.

Este sistema no producirá sospechas en el lucio, puesto que el hilo no es demasiado perceptible, consiguiéndose en cambio una mayor garantía en la recuperación. Este trenzado, conforme el espesor del nilón que se usa, puede ser triple o bien cuádruple, para acrecentar de esta forma la resistencia.

La acción de pesca con peces artificiales consiste en una de lances exploratorios que deben ejecutarse en la zona a cubrir y la cerca de obstáculos naturales.

De forma contraria a lo que pueda suponerse, estos estruendos contra el agua no son perjudiciales.

Atrae la atención del pez y le hace entender que hay algo nuevo que provoca en él un instinto de ataque que podía estar completamente aletargado. Cuando pasa cerca el cebo, la presa  se encuentra estado de alarma y no distraído.

Es preciso tomar en consideración que el lucio es rutinario y que aun cuando algo le molesta, no realiza desplazamientos notables.

Puede asegurarse que jamás se distancia más de veinte o bien treinta metros de su lugar habitual.

El hecho de que se dé relevancia a este detalle no es casual. Muchos pescadores jamás insisten en reiterar los lances en exactamente la misma zona, persuadidos de que si hubiese habido algún pez al comienzo, habría escapado de manera inmediata.

Para finalizar decir que la solidez de los aparejos de pesca es siempre y en toda circunstancia recomendable para la pesca del lucio, que en ocasiones se defiende furiosamente.

Es necesario ir cobrando de forma continua y dejar al freno del carrete la misión de contestar a las tracciones más violentas. La caña por el contrario, con su fuerza flexible, ayuda a desgastar el pez hasta el agotamiento.

Si tenemos la ocasión de utilizar una barca, esta deja adentrarse en la flora y pescar allá mismo. Hay que remar sigilosamente y sin violencia, a fin de no provocar chapoteos que el lucio extrañaría.

 

Trucos para pescar lucios.

Trucos para la pesca del Lucio
Trucos para la pesca del Lucio

Tanto si se pesca con cucharas como con peces artificiales, existen algunos detalles que deben tenerse en cuenta a lo largo de la acción.

La distancia del lanzado es uno de ellos. No debe cometerse jamás el fallo de efectuar lances larguísimos que dejen el cebo a demasiada distancia de la punta de la caña. La desventaja que brota es la complejidad de clavar a mucha distancia.

Cuando su enorme boca se cierra, el pez tarda solo un momento en percatarse de que el mordisco no es lo que aguardaba.

Cuanto mayor sea la longitud del hilo, menor va a ser la fuerza de arrastre ejercida en el instante de la picada y menor el poder de clavado.

El pescador, a lo largo de la recuperación del cebo, advierte de manera inmediata la resistencia que el lucio ejercita por su bestialidad, por lo que no debe limitarse a proseguir recogiendo el carrete, se debe clavar.

Si la picada se realiza a 7-8 metros de distancia de la punta de la caña, es suficiente un veloz movimiento del antebrazo sobre exactamente la misma caña para conseguir un buen clavado.

Pero si se está a treinta metros de sedal, no se advierte en seguida la picada y el clavado se realiza con retraso.

Esto no quiere decir que no deban hacerse lanzamientos largos, pero con el lucio debe procurarse trabajar suficientemente cerca. A tal fin, es necesario desplazarse por la ribera o de ser posible, insistir desde una barca, que siempre y en toda circunstancia es buen medio de aproximación.

Otro elemento esencial a tomar en consideración es el peso del cebo y, por lo tanto, el de la caña y el carrete para lanzarlo. De hecho, el empleo de cuchara pequeña, si bien facilita el manejo, fuerza a una acción de pesca demasiado superficial o bien a un nivel medio.

No se conseguirá pescar en profundidad con una cuchase de 4 o bien 5 gramos, será necesario hacerlo al menos con una de 12.

La velocidad de ataque del lucio resulta notable, no obstante, si la presa se le escapa, no insiste en la persecución más de 7 o bien 8 metros.

La lucha del lucio se desarrolla prácticamente en el fondo, con tirones violentos y también inopinados descensos, y con frecuencia no resulta perceptible. Rara vez surge del agua y brinca, y cuando llega a la superficie lo hace prácticamente siempre y en toda circunstancia agotado por la lucha.

Pasa entonces por instantes de total relajación abandonándose resignado. Cuando llega a las manos del pescador, la tensión ya ha cedido totalmente.

 

Esencial para los pescadores de lucios.

Información para la Esencial para los pescadores de lucios.
Información para la Esencial para los pescadores de estas especies.

Viven a profundidades diferentes conforme a  la edad y el desarrollo alcanzado.

Los ejemplares más pequeños se ubican preferiblemente en aguas bajas, cerca de las riberas, donde las yerbas son compactas y agradables, y donde, aun en los ríos, la corriente es mínima.

Después, al acrecentar su tamaño, comienzan a desplazarse hasta sitios más profundos, en todo momento cerca de las riberas, volviéndose más estables y menos propensos a movimientos de exploración.

Por último, al lograr cierto tamaño, eligen su zona de “residencia” en aguas profundas, al abrigo de obstáculos naturales, donde haya flora subacuática.

Las estaciones asimismo influyen en esta elección que el lucio cuida con minuciosa precisión, siempre guiado por el instinto y, en parte, por los desplazamientos de los bancos de pececillos que forman su nutrición.

El pescador debe aprender a conocer estos desplazamientos para no correr el peligro de lanzar su cebo en zonas donde el predador ya no esté presente.

En un mismo curso de agua e incluso en un mismo lago, el lucio tiene residencias estivales y también invernales, bien separadas si bien no muy distantes entre sí.

El éxito de la pesca va a depender asimismo del conocimiento de estos datos.

El género de yerbas puede valer para intuir la situación de los escondites del esócido, ya que prefiere los cañaverales, los tallos o bien los nenúfares, conforme la frondosidad estacional de cada una de estas agrupaciones de plantas.

A lo largo de los meses fríos la pesca es más simple en lo que atañe a la maniobra del cebo, que halla menores obstáculos.

 

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