La Pesca Del Emperador Con Palangre.

Hay un género de pesca singular dirigida a aquellos ejemplares que aún no han alcanzado un importante tamaño y que por este motivo viajan en cardúmenes, con una notable tendencia a desplazamientos gregarios.

 

En qué consiste la pesca con palangres del pez emperador.

Se trata de la pesca con los palangres de superficie o bien entre dos aguas, que se practica en los acercamientos estacionales que hacen los pequeños peces emperador.

Estos individuos, que han alcanzado la madurez sexual,  solo miden un metro de longitud más o menos.

La pesca con palangre del pez espada es una técnica profesional o industrial que nada tiene que ver con el arponeo.
La pesca con palangre del pez espada es una técnica profesional o industrial que nada tiene que ver con el arponeo.

Nadan siguiendo las costas a lo largo de un periodo extenso, que puede perdurar desde primavera hasta finales de verano, con extrañas apariciones a inicios de otoño.

No es sencillo establecer por qué ocurre esto, aunque los pescadores del Mediterráneo lo saben con perfección y están al tanto de ello y actúan en consecuencia.

Puede parecer extraño que se cite esta técnica de pesca de clara procedencia profesional, pero el emperador merece todas y cada una de las atenciones de los pescadores por su personalidad y por las muchas posibilidades que ofrece de conseguir un trofeo.

Hay que estimar asimismo que la pesca con palangres ha adquirido gran apogeo entre los pescadores deportivos, singularmente entre aquéllos que practican una pesca de calidad sin preocuparse mucho de la cantidad de las presas.

 

Tipos de palangres y aparejos.

Los palangres para los peces emperador pueden ser flotantes o bien semi sumergidos.

Las diferencias entre los dos géneros de utensilios son poco esenciales y los niveles en los que se disponen los cebos en los dos sistemas están a una distancia máxima de pocos metros.

El cuerpo del palangre era previamente de cáñamo trenzado, esmeradamente tratado a fin de que resistiera el entorno marino. Hoy en día, por su mejor calidad, se emplea tanto el monofilamento de nilón, como el nilón trenzado.

Los primeros actúan a un metro o bien 2 bajo la superficie mientras que los segundos a  6 ó 7 metros de profundidad.

 

El hilo  o línea.

El grosor de la línea principal cambia conforme las finalidades a que se destina el utensilio.

Si se actúa en un instante en que difícilmente se puedan encontrarse ejemplares de importante tamaño en la zona, este grosor puede cambiar entre el 0,90 y 1 milímetro como máximo. Si, al contrario, se supone la presencia de individuos de mayor tamaño, se puede acrecentar hasta el 200 y el nilón debe ser trenzado.

Dato interesante
Los pequeños peces emperador tienen costumbres más gregarias que los grandes ejemplares. Por esta razón pueden pescarse a través de un sistema de palangres flotantes cebados con pescado muy fresco que serán por norma general anchoas o bien sardinas.

La longitud del utensilio será en todo momento bastante notable.

Las hijuelas.

Esto es debido a que la distancia entre las hijuelas debe ser bastante grande a fin de eludir que los sacrificios de los peces, dotados siempre de un cierto vigor, actúen de manera conjunta sobre un recorrido de utensilio demasiado corto.

Si el utensilio está constituido por múltiples pedazos y equivalentes, es preferible que la unión entre las partes se consiga a través de mosquetones de acero inoxidable muy resistente y simple de desenganchar.

Las hijuelas deben ser lo suficientemente robustas como para aguantar las embestidas y fuerza del pez emperador
Las hijuelas deben ser lo suficientemente robustas como para aguantar las embestidas y fuerza del pez emperador.

Si se tuviese que realizar esta operación rápidamente y las partes del utensilio estuviesen unidas a través de nudos, no podría efectuarse con velocidad.

La parte terminal de la hijuela, que es más bien larga, puede ser de alambre de acero. Esta cautela es esencial no por la dentición del pez, sino más bien por su espada. De hecho, el emperador, conforme queda enganchado, puede pegar la hijuela con su arma, al debatirse y llegar a romperla.

Si esta es de acero es mucho menos probable que ceda.

Las hijuelas pueden ser puestas a distancia igual entre sí o bien a distancias variables conforme la predisposición de los flotadores que deben mantener todo el cuerpo del palangre.

Es recomendable encargar la construcción de las hijuelas y el palangre a un pescador profesional, suministrándole las indicaciones y el material.

Se emplean anzuelos simples, de buen tamaño, del tipo recto y estañado de paleta. Asimismo dan buen resultado los anzuelos sutilmente panzudos con tal de que sean de tamaño notable.

De cualquier modo el inconveniente es marginal, en tanto que si el utensilio es construido de forma artesanal la colocación puede efectuarse a voluntad. Si se adquiere ya fabricado, la técnica de construcción es estándar.

 

Cebos y señuelos.

El inconveniente de los cebos para montar en el anzuelo no se soluciona de forma fácil, en tanto que no siempre es posible, singularmente a nivel deportivo, contar con anchoas y sardinas muy frescas en notable cantidad.

Un buen cebado es esencial si queremos aumentar las probabilidades de éxito en la pesca del pez emperador
Un buen cebado es esencial si queremos aumentar las probabilidades de éxito en la pesca del pez emperador.

Estos clupeidos forman el mejor mordisco, o bien, al menos, el que da un desempeño incesante.

No debe presentarse duda alguna sobre la forma de poner en el anzuelo.

En el momento en que nos hayamos procurado una buena cantidad de estos pececillos, basta ensartar uno o bien varios, conforme las dimensiones de la pata y del cuello del mismo anzuelo.

No es totalmente preciso que la punta del anzuelo quede oculta, en tanto que este detalle no altera en lo más mínimo la eficiencia a lo largo de la acción de pesca.

 

Técnica de pesca del emperador detallada.

El emperador captura la presa y la traga tras machacarla de forma somera y el anzuelo es de manera fácil tragado sin que forme un óbice.

Solamente en el instante en que se genera la tracción, la punta se clava en la garganta o bien en las mandíbulas, o bien con una menor frecuencia, en de la garganta.

Cuando se ha determinado el punto de calada del palangre, la operación completa se efectúa como con cualquier otro utensilio afín.

La embarcación se desplaza de forma lenta, se hace descender el lastre y el cordel y se suelta la primera boya.

Después, con una lenta y precisa sucesión, se liberan la línea madre y cada una de las hijuelas cebadas.

Conforme estas se liberan, se suelta otro pedazo de cuerpo y la calada sigue a un ritmo incesante, que es el único secreto para el éxito de la operación.

Por último, el último objeto para calar es el lastre terminal con la boya pertinente. Con esta acción la primera del trabajo está efectuada. Pero para llegar a ella hay que haber estudiado otros elementos esenciales ligados al entorno.

La situación de calada de un palangre, tanto si es flotante como sumergido, se debe determinar con anticipación.

 

Modo de colocación del palangre.

Ordinariamente, un palangre se dispone en favor de la corriente para eludir los inconvenientes que representan los enredos y para una mejor acción de calado y de retirada.

No es simple de entender por qué razón los pequeños peces emperador pican en mayor número con una predisposición de los cebos en este sentido. Puede que esté de manera estrechamente ligado a la predisposición que estos peces tienen a aceptar el cebo cuando se hallan en gran número.

Todos y cada uno de los que deseen practicar esta pesca deportivamente pueden limitar la longitud del palangre a los 600  metros, en dos secciones de 300 metros cada una unidas entre sí a través de un robustísimo torniquete con mosquetón de acero.

Pez emperador enganchado
Los peces emperadores son piezas que pueden alcanzar un considerable tamaño y fuerza, por lo que debemos usar aparejos lo suficientemente robustos para aguantar esta resistencia.

Cuando ha llegado el instante de retirar el utensilio, la embarcación debe prepararse para estar a favor de la corriente y la recuperación debe comenzar por la boya calada primeramente.

Recuperado el lastre, se saca el apareje poco a poco y con él las hijuelas. La embarcación, si no es muy grande, puede estar parada y desplazarse solo con la corriente o bien por la tracción ejercida sobre el palangre.

Si hay peces emperador enganchados aún con mucha vitalidad nota desde lejos su presencia, y se puede distinguir su perfil bajo la superficie del agua.

No obstante, habitualmente, los peces están vencidos por la resistencia flexible del utensilio y por la enorme fatiga amontonada durante el tiempo en que se han debatido.

Los pequeños peces emperador provocan una reacción bastante violenta, con coletazos y aletazos violentos y agitan en son de amenaza su arma, golpeando locamente el agua y el aire.

Una variación de esta clase de pesca es el empleo de un palangre considerablemente más potente, con cuerpo y también hijuelas muy resistentes y anzuelos de mayor tamaño cebados con manojitos de pescado o bien con grandes pescados, preparados cerca de la superficie del agua en la senda de los grandes peces emperador.

 

Cómo sacamos la pieza.

Si el pez es pequeño, en ocasiones puede bastar sujetarlo al vuelo por exactamente la misma espada con la mano enguantada o bien protegida. Pero esto puede resultar imposible por la vitalidad del pez o bien por su tamaño, y por esta razón es recomendable recurrir al garfio para enganchar el pez y lanzarlo a la embarcación.

Cuando la presa se halla en la embarcación, ha de ser desenganchada velozmente del anzuelo para eludir que se produzcan embrollos de sedal.

Si el pez no es desenganchado no se puede continuar adelante, salvo que se recurra a recortar la hijuela pertinente.

 

Mejores horas del día para su pesca.

Otro elemento esencial es el instante del día en que tienen que calar y retirar los palangres.

Las creencias son variadas, muchos mantienen que la noche forma el instante perfecto para la pesca con el palangre, tanto por el número de horas a predisposición, como por la menor molestia que padecen los peces.

Otros estiman que la noche es demasiado seductora para el resto grandes predadores.

Los escualos pueden ser atraídos por los peces emperador enganchados y pueden devorarlos destrozándolo todo.

Otros muestran sus preferencias hacia las horas del día por diferentes motivos. El mayor calor de las capas superiores impulsaría a los peces emperador a subir hasta un nivel cercano a la superficie, donde trabaja el palangre.

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Es bastante difícil determinar cuál de estas creencias es la precisa, puesto que las capturas se dan tanto de día como a la noche y hay que guiarse cada vez conforme las experiencias precedentes y las informaciones locales.

 

 

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